jueves, 3 de mayo de 2012

¡PÁNICO EN EL CASTILLO NEGRO II!... "SALIDA Y RESCATE"

                                                            CAPÍTULO II - FINAL

¡¡¡LUCES, CÁMARA... ACCIÓN!!!.

Lourdes, no soportó más y  sucedió lo que todos temían, la fiebre la hizo convulsionar y sus amigos como pudieron la sujetaron manteniéndola a flote, el hedor de las amarillentas aguas, era cada vez más insoportable; una o dos horas más, acabaría con su vida y con la de todos, si no encontraban como salir de aquel profundo y oscuro pozo.

Adolfo, se descuidó, y torpemente, dejó caer la linterna. Nuevamente no tenían luz.

-¡Dios mío, ayúdanos por favor, sácanos de esto!-, eran las palabras angustiosas de Fitzgerald, que ya estaba perdiendo el control.

De repente al darse la vuelta, rozó con algo, era la linterna de Adolfo, sus oraciones, estaban surtiendo efecto... Dios estaba con ellos y era una señal, de que no los había olvidado.

Inmediatamente la sacó del estuche de plástico y la prendió, la luz era ténue, señal de que las pilas estaban a punto de terminar con su misión, se acabarían... y había de aprovechar el tiempo al máximo para encontrar una salida.

Avanzó cómo pudo, mientras Adolfo cuidaba a las dos amigas, casi moribundas.

Fitgerald alumbró hasta donde la luz permitía ver, pero nada, no había salida... el miedo a morir encerrados, estaba haciendo su trabajo, pero ellos, no se darían por vencidos.



La salida tenía que existir, y volvió a intentarlo.

Después de tanto buscar y bastante agotado, decidió volver al grupo, para ver cómo estaban sus amigos, descansando por unos minutos. De repente, sintieron que algo horrible caía caudalosamente sobre ellos, cuando se dieron cuenta, eso inimaginable, eran vísceras, ahora sí de humanos, y se cubrieron como pudieron, siempre protegiendo a Lourdes y Miroslava, que luchaban por sobreponerse.

Seguían cayendo restos descuartizados, ahora extremidades, manos, brazos, piernas... y las chicas, perdieron el control... estaban en un pozo de restos humanos... quisieron gritar con todas sus fuerzas, pero Adolfo y Fitzgerald, les taparon la boca, los gritos alarmarían a los malditos verdugos, que no tenían idea de que ellos estaban ahí.


Miroslava, comenzó a delirar más y más fuerte, sus amigos pensaron, que talvés moriría... en su casi inconsciente estado, logró ver ahora a un ángel, era el ángel SAN GABRIEL, al cual tenía en una cadenita alrededor de su cuello, y al que le tenía muchísima fe, porque siempre la protegía de todo peligro.

Con la fiebre a punto de pasar los 41° grados, les dijo a sus amigos:

-¡Chicos, por favor, miren esa luz... ahí está la salida... ahí, donde está el ángel!-, alarmados creyeron que estaba perdiendo la razón, sin embargo, Lourdes impresionada, se dio cuenta, que lo que su amiga decía, era verdad, aquella luz, existía de verdad, era real. 

Adolfo y Fitzgerald, sujetaron a sus amigas lo mejor posible y avanzaron hasta aquella luz.
Cuando llegaron, se dieron cuenta, que para lograr escapar, había que subir, unos dos metros, pero ello no era obstáculo, la salida estaba ahí y había que hacerlo rápido.

Las chicas fueron saliendo una a una, con ayuda de sus amigos, y a continuación ellos.

Observaron una maravillosa playa, y respiraron el aire puro y fresco que emanaba la naturaleza. Se tiraron sobre la arena y relajaron sus cuerpos, después de varias horas de terror y de tener las piernas entumecidas, era justo y necesario.

Estaban completamente asquerosos, descansaron todo lo que quisieron, luego se recuperaron, se sacaron la ropa mal oliente  y desnudos se metieron al agua, ahora sí, limpia y refrescante.





Enjuagaron sus roídas prendas, y después del refrescante baño, caminaron como Adán y Eva en el Paraíso Terrenal. Encontraron cocos que habían caído de unas palmeras, y como pudieron los abrieron, calmando su sed desmedida.

El sol a punto de ocultarse, la ropa seca y lista para usarla.

A lo lejos divisaron una lancha, era la Policía Costera, que al verlos logró rescatarlos. En el camino, los 04 amigos contaron todo lo sucedido, regresando un contigente policial más tarde, para investigar lo que pasaba, en aquel tenebroso y abandonado CASTILLO NEGRO.

Emprendieron el regreso a casa... la horrible pesadilla... había terminado!.
El ángel de la guarda de Miroslava... los había salvado. 

¡THE END!

 Nuria Lourdes (11:35 a.m.)




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