La niña se despertó por la mañana, asustada, triste, solitaria. En el mar las olas corrían agitadas, las aves no volaban en el cielo azul. Se dio cuenta de que estaba sola. De pronto vio hermosos caracoles a su alrededor y recogió todos los que pudo. En la escuela la profesora Ramona les habló de los "Valores Humanos". Respeto, Voluntad, Valentía, Superación, Solidaridad, Sociabilidad, Paciencia,Valor de la Familia, Felicidad; Perdón, Paz... la lista era larga. Entonces decidió poner nombre a los caracoles. "Valor de la Familia", "Felicidad", "Paz" y "Perdón" fueron los nombres elegidos. Los guardó en el bolsillo de su hermoso vestidito amarillo y se fue caminando por toda la orilla de la playa.
Aún no comprendía el por qué de la ausencia de las personas. Decidió entonces tomar un descanso, el caminar bajo el sol la había agotado. Luego tomó sus caracoles del bolsillo y comenzó a jugar con ellos. De repente el caracolito de la Paz, le preguntó: -¿Eres feliz mi pequeña?- Ella respondió: -No, porque mis padres no están a mi lado-, el caracolito preocupado le dijo: -Cierra los ojos y verás que siguen ahí, dentro de tu corazón-, la niña sonrió y entonces sintio paz.
Continuó el caracol de la Felicidad. -Mi niña hermosa: -¿Cuál es el antónimo de tristeza?-, ella respondió: -felicidad-. Entonces le dijo: -La felicidad eres tú, porque está dentro de ti-. Ella acarició al caracol.
De pronto replicó el caracol "Valor de la Familia". -¿Princesita, extrañas a tu familia, padres y hermanitos?-, -¡Por supuesto que sí! Desearía tenerlos conmigo para siempre-. El caracol le dijo: -Cuando despiertes dales un fuerte abrazo en silencio, no importa por cuanto tiempo, si se prolonga, mucho mejor-. Ella asintió con su cabellera rubia y ondulada.
Y por último habló el caracol "Perdón". -Mi niña, ¿haz perdonado alguna vez?-, ella respondió que sí. -¿Y para ti qué es el perdón?-, -Disculpar a otro por una ofensa que haya herido de alguna forma mi corazón-. El caracolito sonrió y se puso a saltar en la arena con sus amigos.
Después de jugar con los caracoles regresó a su casa, sonriente, feliz. Ahora conocía el significado de los valores y no estaba sola.
El olor a pan recién tostado, huevos sancochados y una taza de aromática avena con manzana, la despertaron. Su familia estaba ahí, esperándola a que baje para tomar desayuno. Se dio cuenta que todo había sido un maravilloso e ilustrativo sueño y enseguida abrazo a cado uno fuerte fuerte.
Por la noche, a la hora de dormir, sobre su cómoda... estaban sus amigos los caracoles, le guiñaron un ojo y zas... se quedó dormida otra vez.
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Autora (Nuria Ruesta Z.)
Hora: 12:08