Cuando mi alma se encierra en el silencio tranquilo de la noche fría, en lo único que piensa es en soltar todo lo que lleva dentro y que a veces suele esperar por las múltiples tareas que hay que hacer, no por obligación, sino porque son justas y necesarias, cuando tenemos una familia... y la nostalgia se aprovecha de mí.
Entonces asumo que soy esposa, madre, hija, compañera, amiga... pero sobretodo MUJER, de carne y hueso, sin la figura ideal, con unos años más... que ríe, juega, grita, sueña y muchas veces, también llora... y como tal, aunque digan que somos el sexo débil, replico diciendo que NO, que como dice la canción que interpretara CAMILO SEXTO... ¡Es la mentira más absurda!... que se equivocan, que somos realmente, las más tiernas, a veces también, las más complicadas... las más preocupadas, las que estamos al pendiente de que siempre todo vaya bien en nuestro hogar, con nuestros hijos, con nuestra familia y que a veces por todos estos motivos, no tenemos un tiempo para nosotras...
Deseo entonces convertirme en mi animalito preferido... una linda ave para volar lo más alto posible, tocar el cielo y regresar como el ave fénix... completamente renovada.
Pero aunque me crea segura de mi fortaleza... los recuerdos me vuelven frágil y...
A veces... me siento como una niña, que necesita los mimos y caricias de su madre... y los entrañables abrazos de mi hermanos que están lejos.
En ese silencio, extraño tanto a mi padre y sólo deseo que baje un ratito del cielo para contarle mis historias, mis triunfos, mis derrotas, mis alegrías, decirle que tiene unos nietos maravillosos y otro hijo más que es mi esposo y que siempre anheló conocerlo... y que mi deseo más grande, es que abrace a mamá, tan pero tan fuerte, por todos los años que ha pasado sin él...
En ese silencio, deseo volver a casa, a mi espacio, a mi mundo, a todos los rinconcitos donde se ha quedado algo de mí, de mi vida, de mis recuerdos, de mi niñez y de tantas cosas que extraño tanto.
Hoy frente a la compu, en mi pequeño mundo, con el calorcito de mi familia, donde la serenidad de la noche me acompaña para escribir... puedo decir que a pesar de las adversidades y de todas mis nostalgias... ser MUJER, es el don más lindo, que Dios me ha dado!.























